Un piso vacío, una casa habitada y una reforma piden preparaciones distintas
En una vivienda vacía se puede acceder a los paños con facilidad. En una casa habitada hay que repartir la intervención por habitaciones y reservar un lugar para muebles y enseres. Si la vivienda acaba de reformarse, las superficies nuevas pueden absorber de forma desigual: revisar esa base evita que aparezcan diferencias de brillo.
El alcance debe describir paredes y techos por separado, con su estado y acabado. Los metros de suelo sirven para contar cómo es la vivienda, pero no sustituyen a la medición de la superficie que se va a pintar.
Qué cambia el resultado y el presupuesto
Los golpes, tacos y zonas descascarilladas requieren preparación. Una pared con relieve consume y se trabaja de otra forma que una pared lisa; eliminar ese relieve corresponde al servicio de alisado de paredes. Cubrir un color muy oscuro puede exigir una base adecuada y manos adicionales que deben figurar antes de empezar.
También influye la altura del techo, el acceso a los rincones y la cantidad de mobiliario. Puedes consultar las referencias de precio para un piso, distinguiendo siempre superficie de vivienda y superficie pintada.
Protección y convivencia durante la intervención
Conviene retirar cuadros, cortinas y objetos delicados antes de preparar cada habitación. Las protecciones deben llegar a los encuentros con puertas y rodapiés, y los pasos deben quedar organizados para no arrastrar polvo entre estancias. El lijado exige contención y recogida del polvo antes del acabado.
El techo se resuelve antes de las paredes. Entre manos manda el secado indicado para el producto y las condiciones de la estancia. La entrega se revisa con una luz que permita ver encuentros, cobertura y posibles repasos.
Cuándo hay que detener el repintado
Una filtración, una humedad por capilaridad o una grieta estructural no se solucionan con pintura. Si una mancha sigue húmeda o una fisura vuelve a abrirse, hay que determinar su origen y resolverlo antes. Una vez estable y seco el soporte, se puede definir la preparación y el acabado; no basta con ocultar el síntoma.
El presupuesto debe identificar los materiales previstos, las manos, las reparaciones incluidas y las exclusiones. Si aparece una necesidad nueva, se concreta su alcance antes de ejecutarla.